UN PROFESOR QUE ENSEÑÓ DEMASIADO

Un profesor de Física y vicedirector de un colegio secundario de la Universidad de Cuyo, en Mendoza, fue apartado de su cargo, mientras se investiga una denuncia presentada por alumnos que aseguran que proyectó imágenes de contenido sexual explícito con su computadora, en el marco del Taller de Articulación Preuniversitaria de Ingeniería.

“Al finalizar la explicación, el profesor creyó haber interrumpido la transmisión y desactivado correctamente la conexión. Sin embargo, la computadora continuó proyectando”, relataron los estudiantes, que afirmaron haber visto a través del televisor al docente “navegando por sus archivos personales y se proyectaron fotografías de contenido sexual explícito, imágenes de mujeres desnudas y fotografías de docentes pertenecientes a la misma institución”.

Los teléfonos y micrófonos indiscretos han aportado siempre jugosas revelaciones. Hay una larga lista de fallidos famosos. La tecnología descuidada a veces termina sincerando impulsos, canalladas y desviaciones. Pero mal o bien también aportan un poco de transparencia entre tanta opacidad maliciosa. Es muy recordado, por el ámbito y la investidura, aquel guarango descuido del diputado Juan Ameri, representante de Corrientes, quien en plena pandemia, cuando había solo sesiones virtuales, apareció desde su casa besando las tetas presenciales de una salteña que no guardaba distancia. Por aprovechar esa mama de entrecasa, Ameri acabó quedando sin fueros y sin dietas. ¿Sin tetas también?

Micrófonos y teléfonos reclaman cada día más protagonismo. La tecnología impertinente, cada día más autónoma, a veces parece querer liberarse de su amo. Por eso el soberano reclama más cámaras y micrófonos abiertos para poder enterarnos. Lo clandestino nos enseñó que la política real transcurre entre bambalinas. Que sólo en las profundidades del secretismo la realidad revela su legítima cara. Por suerte la verdad siempre se las ingenia para saltar por encima de los cercos y salir a escena. Cada tanto, alguna cámara furtiva, un micrófono olvidado, un teléfono mal pinchado o un fallido atroz, nos deja asomarnos un ratito a lo real.

En un país que estrena novedades cada semana, el docente mendocino decidió preferir lo conocido. En sus imágenes desfilaron, junto a parejas profesionales del cine zafado, docentes de la casa que al parecer merecían estar en su figurín de gente deseable, una revelación que a más de un marido lo enorgulleció pero a otros los puso en guardia.

La institución mendocina confirmó que se abrió un sumario tras una “proyección de imágenes inconvenientes” el viernes 7 de agosto, ante un alumnado de menores. El profesor de Física al final terminó dando una clase sobre físicos. ¿Habrá castigo? El exhibicionismo y los gremios suelen encontrar atajos salvadores. La benevolencia de los sumarios educativos acaban siendo muchas veces un alevoso aliado de las barbaridades denunciadas. Siempre se tiene a mano una pedagogía contemplativa que le pueda facilitar un atenuante al zafado de turno. Todo es aprovechable en la escuela, hasta los excesos pueden ser acomodados en algún programa extra curricular. En un mundo donde las justificaciones son salvoconductos, este vicedirector, tras maldecir a su compu entrometida, tuvo que comparecer, cabeza gacha, ante el implacable jurado familiar para explicar que la cola prometedora de la de Geografía fue retratada sin malicia y que el escote atrevido de la de Matemáticas lo había archivado para decirle que esas tetas asomadas podían distraer mucho a los educandos.

La tecnología descuidada a veces termina sincerando impulsos, canalladas y desviaciones

Más allá del papelón, este par de exhibicionistas también hizo un aporte: el profesor y el diputado le rindieron homenaje a lo flagrante en un mundo donde todo se disimula. Las pantallas que ellos eligieron como aliadas, al final los delataron. Por eso los que andan chapaleando por barriales sospechosos, lo primero que hacen es no permitir que abran su teléfono. Es un escondite inexpugnable donde se guarecen las luces y sombras de su portador, un Dr. Jekyll y Mr. Hyde a tiro de click. García Márquez dijo que hay tres vidas: la vida privada, la vida pública y la vida íntima. Le faltó decir, y la vida escondida en las pantallas.