Los robos no dan tregua en Tolosa. En las últimas horas, dos comercios de la zona fueron blanco de la delincuencia y volvieron a poner en escena el malestar de vecinos y comerciantes, que reclaman mayor presencia policial y medidas de prevención. Uno de los dramáticos episodios, además, quedó registrado por una cámara de seguridad que estaba en el interior del local.
Uno de los casos ocurrió en “Los Tres Solcitos”, ubicado en 520 entre 3 y 3 bis, un local que lleva 23 años de trabajo en el barrio. Tras el robo, sus responsables debieron mantener las puertas cerradas debido a los daños provocados y anticiparon que intentarán retomar la actividad en los próximos días.
“Es indignante que tanto sacrificio”, expresaron los comerciantes, que deberán afrontar por su cuenta los gastos de reparación. La bronca también quedó reflejada en el mensaje difundido por vecinos de la zona, donde cuestionaron la falta de vigilancia y prevención.
“No pasa un patrullero jamás”, señalaron, al tiempo que describieron a Tolosa y Ringuelet como una “tierra de nadie”. En ese sentido, reclamaron respuestas ante una seguidilla de episodios que, aseguran, se repiten sin pausa.
El segundo hecho tuvo como blanco nuevamente a un comercio de la zona, una casa de artículos de limpieza ubicada en 528 bis entre 116 y 117, que según vecinos volvió a ser víctima de la delincuencia.
El episodio quedó registrado por cámaras y las imágenes permiten observar parte de la secuencia, que volvió a generar preocupación entre quienes trabajan y viven en ese sector de Tolosa.
Los dos casos se conocen dentro de un mes en el que ocurrió además un violento raid protagonizado por dos delincuentes armados que comenzó con el asalto a un chofer de DiDi, continuó con el robo a una cafetería de 7 entre 523 y 524 y terminó con los sospechosos escapando por el Arroyo del Gato tras una persecución policial.
La sucesión de hechos alimenta el reclamo de vecinos que vienen advirtiendo sobre un escenario cada vez más complicado. Los propios comerciantes aseguran que ya modificaron sus rutinas, atienden bajo llave, extreman recaudos y, en algunos casos, hasta decidieron permanecer durante la noche dentro de sus locales para evitar nuevos ataques.
Mientras tanto, la preocupación crece y también el hartazgo. Para muchos vecinos, el problema dejó de ser un episodio aislado y pasó a formar parte de la vida cotidiana de Tolosa. “No sabemos qué más hacer”, reiteraron desde la Asamblea vecinal de Tolosa ante estos nuevos sucesos de inseguridad.