“Nuestras puertas del siglo XVIII están abiertas”. Desde hace unos meses, es el mensaje con el que recibe la página web de uno de los templos religiosos más famosos de Londres, buscando volver a posicionarse estratégicamente como la catedral del pueblo. Así lo fue cuando San Pablo levantó la moral de la ciudadanía en plena Segunda Guerra Mundial –el edificio salió airoso de los bombardeos del Blitz-, y así lo resalta su actual directora ejecutiva Emily MacKenzie en el portal de la institución: “Tanto si alguien viene en busca de Dios, de descanso o simplemente de belleza, queremos que sepa que aquí le daremos la bienvenida”. Aunque no a la antigua usanza. Al acceder al recinto ahora, lo que el visitante descubrirá es la nueva imagen de marca que la catedral presentó el pasado marzo para reforzar su discurso, firmada por el diseñador Domenic Lippa de la prestigiosa agencia Pentagram.
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