VIRGINIA BLONDEAU
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En tiempos pretéritos, cuando la esperanza de vida no superaba los 50 años, era bastante común que, ante la muerte del progenitor, heredaran el trono niños muy pequeños.
María I de Escocia fue proclamada reina con 6 días de vida, Iván VI de Rusia tenía dos meses cuando se convirtió en zar y Enrique VI de Inglaterra, 9 meses cuando heredó a su padre, el rey Enrique V. Pero tal vez el más pequeño de la historia fue Alfonso XIII de España quien, directamente, nació rey ya que su padre murió durante el embarazo de su esposa. “¡Tenemos la menor cantidad posible de rey, pero tenemos rey!”. Era el atardecer del 17 de mayo de 1886 y así anunciaba el presidente de España que había nacido Alfonso.
Ya mayorcitos, se consagraron reyes Iván el Terrible, en Rusia y Carlos II de España, ambos con 3 años y Luis XIV en Francia. Este último, conocido como el Rey Sol, asumió el reinado con 4 años y así es como logró ostentar el récord de permanencia en el cargo. Sus 72 años y 110 días supera en menos de dos años a la reina Isabel II, fallecida en 2022.
Hoy es bastante improbable que los niños herederos que están en las puertas del trono se conviertan en reyes-niños. Aunque nadie tiene la vida comprada, sus padres, por la edad que tienen, pueden vivir por muchos años más.
En este Día del Niño recordamos especialmente a Su Alteza Real Carlos, gran duque heredero de Luxemburgo y a Su Alteza Serenísima, el príncipe heredero Jaime de Mónaco, marqués de Baux, de 6 y 11 años respectivamente. Ellos son los príncipes herederos más jóvenes de Europa.
Carlitos es el hijo del gran duque Guillermo de Luxemburgo y su esposa, la gran duquesa Estefanía. Por ahora, junto con su hermanito Francisco, hace las delicias del público cada vez que aparece en un acto oficial y es el consentido de sus abuelos, sus tíos y sus primos mayores. Se convirtió en heredero hace menos de un año cuando su abuelo Enrique abdicó en su padre. Guillermo tienen solo 44 años y los grandes duques de Luxemburgo suelen jubilarse a los 70 así que Carlitos tiene aún mucho tiempo de juego y pastoreo antes de reinar.
Jaime de Mónaco, en cambio, nació heredero porque su padre, Alberto, ya era soberano. En Mónaco rige la ley semisálica que da preferencia al varón por sobre la mujer así que no hubo dudas al elegir heredero entre él y su hermana melliza Gabriela. Jaime tuvo una infancia signada por la enfermedad de su madre, la princesa Charlene, pero estuvo bien arropado por todo el clan Grimaldi. En los actos y reuniones familiares, se lo ve siempre con ojos grandes y cara de susto. A Jaime, tal vez sí, tal vez no, pero el reinado se le viene más encima: su padre, aunque goza de buena salud, tiene ya 68 años.
Carlos y Jaime tienen algo en común: fueron niños muy deseados pero que se hicieron esperar. Aunque nunca hubo información oficial siempre se rumoreó que sus padres habían hecho algún tratamiento de fertilidad para procrearlos. No son rumores infundados ya que ambas parejas, antes de casarse, se mostraron entusiasmado con tener hijos pronto y, sin embargo, tardaron unos cuantos años hasta lograr su cometido.
Felicitamos en este día a todos los niños y niñas que reinan en los palacios y, en especial, en las casas de nuestros lectores. Y a quienes guardan un pedacito de infancia.