Mientras el Gobierno español asegura que 96% de las 50.000 personas que ingresaron a Ceuta el 30 de julio ya han vuelto a Marruecos, el mundo sigue buscando una explicación a un fenómeno tan efímero como inusual. Algunos de los que retornan lamentan que en la ciudad “no había agua ni comida”. Otros le han declarado al ‘New York Times’ que fueron alentados por autoridades de su país. Lo único cierto es que la aventura dejó 57 fallecidos en el cruce a nado alrededor del espigón del Tarajal.