El mundo del fútbol lamenta el fallecimiento de Miguel Ubaldo Ignomiriello, quien desempeñara funciones en Gimnasia y Estudiantes, así como también en Rosario Central, Nacional y decenas de clubes más, en el marco de una muy extensa trayectoria como entrenador, la cual le mereció un reconocimiento eterno como encargado de la inolvidable “La Tercera que mata”, el inicio del plantel del Pincha campeón del mundo en Old Trafford.

Además, claro, la denominada “Selección Fantasma”, de Argentina, que logró un histórico triunfo como visitante de Bolivia, en la altura de La Paz, fundamental para asegurar la clasificación para el campeonato Mundial de 1974 en Alemania.

Don Miguel, un platense nacido el 11 de junio de 1927, verdaderamente fue un adelantado, y si bien se desempeñó al mando de equipos de Argentina, Uruguay, Bolivia y Ecuador, con etapas en cuerpos técnicos de seleccionados nacionales, como el referido de Argentina, y también en Ecuador, sus métodos alcanzaron una especial significación en lo que tuvo que ver con el desarrollo de futbolistas juveniles, a los que entrenó con sistemas innovadores para épocas en las que, por ejemplo, los trabajos de pretemporada no eran moneda corriente, así como tampoco existían las prácticas en doble turno.

Hablar con Ignomiriello fue como abrir un libro de fútbol, siempre, y sus formas, como director técnico y persona, fueron correspondidas con distinciones como la de Ciudadano Ilustre de La Plata, en 2008 y 2025, destacado por el Senado provincial y Profesional Distinguido de Rosario, en 2008. Pero no fueron las únicas, porque varios clubes por los que pasó, oportunamente le reconocieron su trabajo en el marco de ceremonias que valoró.

Tras comenzar como preparador físico, el hombre que en nuestro medio también entrenó a Defensores de Cambaceres, en dos ciclos, el segundo en 1992, avanzó con mayor decisión rumbo al fútbol de Primera en 1953, cuando recibió el título de director técnico, y en esas circunstancias, en 1957, asumió en Gimnasia.

A continuación, se ligó con Arsenal de Llavallol, y posteriormente, en 1963, se hizo cargo de la coordinación de las divisiones inferiores de Estudiantes, donde comenzó a desplegar métodos no acostumbrados en esos tiempos, los cuales alcanzaron su máxima expresión con “La Tercera que Mata”, aquel inolvidable equipo al que consideró como su “mejor obra”, del que surgieron Alberto Poletti, Juan Ramón Verón, Eduardo Flores y Carlos Pachamé, por nombrar sólo a algunos artífices.

Así como estuvo detrás de este Estudiantes campeón de América y del Mundo, con Osvaldo Zubeldía como técnico, tallando a sus principales componentes, Ignomiriello hizo lo propio con el Lobo del ‘62, el cual finalizó una recordada temporada detrás de Boca y River, y con el Rosario Central campeón del torneo Nacional 1971.

Otra etapa destacada de Don Miguel se remonta a comienzos de los ‘70, iniciando una campaña al frente del San Lorenzo que terminó consagrándose bicampeón en 1972, con Juan Carlos Lorenzo a cargo después de cinco fechas en las que el conductor fue Ignomiriello, con cuatro triunfos y un empate.

Más allá del respeto que se ganó en cada uno de los clubes en los que dirigió, Ignomiriello se ganó un lugar en la historia grande de la Selección nacional a partir de la conformación de un seleccionado que logró un triunfo valioso camino al Mundial de Alemania 1974.

La Selección nacional estaba conducida por Enrique Omar Sívori, aunque Don Miguel conformó un plantel de jugadores supuestamente de segunda línea, juveniles incluidos, con los cuales realizó una adaptación a la altura de La Paz, entrenándose un mes en La Quiaca, y el experimentó no pudo haber sido más exitoso: triunfo por 1-0 con gol de Oscar Fornari.

Independiente fue otro de los clubes grandes en los que dirigió Ignomiriello, en 1976, y a punto quedó de clasificarlo a la Copa Libertadores, cuando un pasaje a esta competencia continental estaba reservada para unos pocos.

Así como trabajó en seleccionados nacionales y clubes de Primera en Uruguay, Bolivia y Ecuador, Ignomiriello desempeñó funciones en varios equipos del ascenso en el fútbol argentino, tales como Cambaceres y Douglas Haig, e incluso de la Liga Amateur Platense, consagrándose campeón de la Primera B Metropolitana con Talleres de Remedios d

Sus restos serán velados hoy de 16 a 20 y mañana de 9 a 12 en Viuda de Boccia (57 e/5 y 6)

e Escalada, en la temporada 1987/1988.

Desde 1957, cuando realizó su primera experiencia en Gimnasia, Miguel Ignomiriello desarrolló la siguiente trayectoria, en algunas oportunidades dirigiendo primero en las divisiones inferiores y luego en Primera. El detalle: Gimnasia, Arsenal de Llavallol, Estudiantes (juveniles), Rosario Central (juveniles y después Primera), Estudiantes, San Lorenzo, Selección Sub-20, Selección nacional, Nacional de Uruguay (juveniles y luego Primera), Independiente, Atlético Tucumán, Bolívar de Bolivia, Unión de Santa Fe, Vélez, Deportivo Quito de Ecuador, Defensores de Cambaceres, Talleres de Remedios de Escalada, Defensores de Cambaceres, Douglas Haig, La Plata FC, Platense, Deportivo Italiano, Chacarita, Banfield, Deportivo Armenio, Parque del Plata de Uruguay, Emelec de Ecuador y Filanbanco, también de Ecuador.

Toda una vida de la mano con el fútbol, un deporte que vivió con intensidad, y siendo parte, al menos como analista con argumentos, hasta el final de sus días, porque más allá de haber sido un adelantado en su momento, no dejó de actualizarse.

Una tribuna del estadio UNO lleva el nombre “La Tercera que Mata”, la gran obra de Ignomiriello

Claro, porque así como al llegar por primera vez a Estudiantes planteó la necesidad de entrenar en doble turno, porque consideraba que dos horas diarias eran insuficientes para evolucionar, y atender lo referido a la buena alimentación de los futbolistas, sacó pecho al destacar que el equipo de Estudiantes que le ganó al Manchester United en Old Trafford se presentó con 13 jugadores (entre titulares y convocados) formados en las inferiores del club, lo cual no pudo ser ni siquiera igualado por el mejor Barcelona, con jugadores formados en La Masia, un predio que de acuerdo al club catalán “cuenta con unas instalaciones inmejorables, pensadas exclusivamente para optimizar la formación intelectual, personal y social de los deportistas”.

Don Miguel Ignomiriello vivió hasta la actualidad en su casa de calle 53, donde siempre estuvo acompañado por familia y amigos. Su gran fortaleza se deterioró en los últimos meses y falleció luego de estar dos semanas internado. Sus restos serán velados hoy de 16 a 20 y mañana de 9 a 12 en Viuda de Boccia (57 entre 5 y 6). Hasta siempre Don Miguel...

VIDEO | Entrevista a Miguel Ignomiriello, hablando de La Tercera que mata

VIDEO | Ignomiriello, cuando cumplía 98 años, mano a mano con EL DIA

VIDEO | Las vivencias de Miguel ignomiriello