Aún es primavera el día del encuentro con Mònica Guilera (Castelldefels, 57 años), pero el calor ya se ha instalado en Vilanova i la Geltrú, una ciudad costera de la provincia de Barcelona. En una casita del casco antiguo está la vivienda-taller de esta maestra cestera, un apelativo que, en realidad, se le queda corto. Quizás porque nadie ha conseguido llevar la cestería tradicional catalana tan lejos, reinventándola con un lenguaje contemporáneo sin que pierda su esencia.
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