La prueba del desgaste llegó en la Universidad Rey Juan Carlos, en España, donde estudiantes cuestionaron su presencia en una institución pública y lo calificaron de nazi y fascista. Mal negocio para quien pretende exportar su cruzada reaccionaria como si fuera una gesta por la libertad: al otro lado del Atlántico no todos están dispuestos a aplaudirle los berrinches.

Porque detrás de la motosierra, los gritos y la escenografía de rebelde antisistema asoma el viejo repertorio de siempre: autoritarismo rancio, obediencia al poder económico y desprecio por los derechos de las mayorías. 👇