Presentes en numerosos objetos de uso cotidiano, los microplásticos se acumulan en los ambientes del hogar sin que lleguemos a advertirlos pero afectando nuestra salud. Y aunque no es posible eliminarlos por completo, existen medidas sencillas que permiten reducir significativamente su concentración.
Una de las principales estrategias para ello consiste en mejorar la ventilación de los ambientes. “Si bien no podemos eliminar por completo los microplásticos del aire, podemos reducir nuestra exposición manteniendo la casa ventilada, especialmente después de limpiar, tender ropa o manipular textiles", explica la médica neumonóloga Vanina Martin, integrante de la Sección Patología Ocupacional y Ambiental de la Asociación Argentina de Medicina Respiratoria.
Muebles, alfombras, cortinas, ropa de cama y juguetes fabricados con materiales sintéticos liberan partículas que pueden permanecer suspendidas en el aire y ser inhaladas. Y la forma de limpiar la casa resulta determinante para minimizar su circulación. En lugar de barrer en seco o sacudir telas dentro de los ambientes, conviene "retirar el polvo de la casa con métodos húmedos, es decir, pasar un paño húmedo en muebles y superficies, limpiar el piso con mopa o trapo húmedo, y aspirar alfombras, sillones y colchones con una aspiradora con filtro HEPA", recomienda Martín.
Su recomendación apunta especialmente a los ambientes donde se acumulan polvo, fibras y materiales textiles. Los dormitorios infantiles, por ejemplo, presentan algunos de los valores más altos por la presencia de alfombras, ropa de cama y juguetes sintéticos, con estimaciones de entre 2.000 y 7.000 microplásticos inhalados diariamente por persona..
Pero la limpieza de la casa no es la única actividad que puede dispersar fibras. Esponjas, trapos de microfibra, lavadoras y secadoras también contribuyen a su liberación y distribución por el ambiente. Por eso, además de controlar el polvo y evitar que las partículas acumuladas vuelvan a quedar suspendidas en el aire, los especialistas recomiendan reducir progresivamente las fuentes de plástico y de fibras sintéticas;
También resulta importante prestar atención a la cocina. Los recipientes plásticos pueden liberar microplásticos, sobre todo cuando se utilizan para recalentar alimentos en el microondas o para almacenar comidas calientes. El desgaste mecánico de utensilios y superficies plásticas durante la preparación de alimentos también puede generar partículas.Un estudio comprobó que la carne procesada sobre tablas plásticas presenta entre 1 y 7 microplásticos por gramo, mientras que el uso de tablas de bambú eliminó esa contaminación.
Las superficies antiadherentes constituyen otra fuente potencial de microplásticos. El desprendimiento de partículas de politetrafluoroetileno (PTFE) puede producirse especialmente cuando el revestimiento se raya con objetos metálicos. También las bolsas de té fabricadas con nylon o PET pueden liberar grandes cantidades de partículas cuando entran en contacto con agua hirviendo, por lo que se recomienda optar por el té a granel preparado con infusores de vidrio, metal o cerámica.
Con todo, la exposición a estas partículas preocupa especialmente por su inhalación.“La presencia de microplásticos en el aire representa una preocupación emergente para la salud respiratoria, dado que pueden ser inhalados y depositarse y acumularse en los pulmones. La evidencia experimental demuestra que pueden inducir inflamación, dañar las células pulmonares y alterar sus mecanismos de reparación, lo que podría contribuir al desarrollo de enfermedades crónicas como el asma, la EPOC y la fibrosis pulmonar”, cuenta la médica neumonóloga.