Las últimas decisiones del canciller alemán, Friedrich Merz, no han sido bien recogidas en su partido, la Unión Cristianodemócrata (CDU). En especial, su anuncio de destituir al ministro de Transportes Patrick Schnieder, que deja su puesto porque al parecer el canciller no está contento con él, y no como consecuencia del movimiento de fichas que ha seguido a la polémica salida del presidente de la fracción conservadora, Jens Spahn, tras conocerse que había usado una madre de alquiler para tener a su bebé con su marido.
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