En diciembre de 2025, Australia se convirtió en el primer país del mundo en prohibir el acceso a las redes sociales a los menores de 16 años, una propuesta que Pedro Sánchez secundaría el pasado febrero. El objetivo de aquella medida, en palabras del primer ministro Anthony Albanese, era proteger a niños, niñas y adolescentes de entornos digitales que se habían convertido en “un arma para los acosadores, una fuente de ansiedad, un vehículo para los estafadores y, aún peor, un medio para el abuso infantil”; y para ello, se eligió una ley seca como remedio.
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