Comprendo a los hinchas argentinos que, entre estupefactos y airados, gritaban ante las cámaras de la tele que España les había robado el partido. A mí, ya lo he denunciado en otras ocasiones, vienen robándome el Nobel de Física desde hace años. En cuanto al de Literatura, me lo quitaron de manera simbólica al negárselo a Virginia Woolf, Borges, Kafka, Tólstoi, Joyce, Proust, etcétera. Es una basura, no lo quiero. Aspiro además a obtener premios que no merezca porque los que merezco son todos una mierda. En Amadeus, la película de Milos Forman, me identifiqué con el reflexivo y sensato Salieri, a quien Dios, inexplicablemente, negó el talento musical que regaló al idiota de Mozart. A dónde vamos a parar.
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