Después de que su nieto Valentín Yankelevich rompiera el silencio sobre los episodios de violencia que sufrió durante su infancia, Gustavo Yankelevich habló públicamente sobre el difícil proceso que atravesó la familia para conseguir que los dos hijos mayores de Romina Yan pudieran dejar la casa de su padre, Darío Giordano.
El productor televisivo reconstruyó el camino judicial que emprendió hace más de una década y reveló detalles de las situaciones que, según denunciaron los hermanos, vivieron durante años. También recordó el momento en que comprendió la gravedad de lo que ocurría y decidió intervenir.
“Lo primero que quiero decir es que la primera que notó esto fue Cris (Morena)”, aclaró Yankelevich, antes de relatar cómo comenzaron las sospechas.
Según explicó, su exesposa le advirtió que algo extraño estaba sucediendo con los chicos. Al principio creyó que se trataba de una situación pasajera, pero comenzó a preocuparse cuando Franco le pidió reiteradamente irse a vivir con él.
“Franco estuvo un año antes que Valentín pidiéndomelo”, recordó. Los encuentros entre abuelo y nietos eran habituales: una vez por semana los retiraba del colegio para almorzar juntos. En una de esas conversaciones, Franco volvió a manifestarle su deseo de mudarse. Gustavo decidió hablar con Giordano y proponerle que el niño pasara una semana en su casa.
La respuesta del padre, según relató, encendió todas las alarmas: “Yo soy el dueño (de los chicos) y hasta los 18 años van a hacer lo que yo quiera”.
“ME DESMAYÓ A GOLPES”
El momento más difícil del relato llegó cuando Yankelevich recordó la conversación en la que Franco finalmente le contó qué estaba sucediendo después de varios encuentros en los que se mantuvo en completo silencio.
“Le dije: ‘Franco, yo soy un hombre grande. Me tenés que contar qué pasa’. Y él me dijo: ‘Abuelo, lo que pasa es que si papá se entera que yo hablé con vos me mata. Cuando se enteró que yo te pedí irme a vivir con vos una semana a tu casa, me cagó a trompadas. Me desmayó a golpes’”.
Con el tiempo, Valentín también comenzó a pedirle que lo sacara de aquella casa. Según Gustavo, el niño manifestaba que quería reunirse con su madre fallecida y que no soportaba continuar viviendo allí. “Estaba en un infierno. Ellos decían que cuando nosotros íbamos a la casa era una persona, pero cuando cerraba la puerta (el padre) se convertía en un monstruo”, relató.
La situación llegó a un punto crítico cuando recibió el llamado de la madre de una amiga de Valentín. La adolescente había escuchado durante varias noches los relatos del niño sobre lo que sucedía en su hogar y sus deseos de no seguir viviendo.
“Ahí dije: hasta acá llegamos, no hay más tiempo”, recordó.
AÑOS DE LUCHA Y DENUNCIA
Yankelevich explicó que recurrió a abogados especializados en derecho de familia para conseguir la tenencia de los hermanos. “Fue un operativo de rescate que duró dos años y pico, mientras ellos seguían siendo lastimados en su casa, psíquica y físicamente”, aseguró.
Durante ese período, el productor mantuvo la situación fuera de los medios para no perjudicar la estrategia judicial. Incluso contó que periodistas como Jorge Rial, Adrián Pallares y Rodrigo Lussich conocían parte de lo que sucedía y respetaron su pedido de silencio.
“No hablamos porque si se llegaba a hablar, no íbamos a lograr el objetivo que era que la Justicia me dé la tenencia”, explicó.
Finalmente, Yankelevich acompañó a sus nietos a realizar la denuncia. Recordó que los retiró del colegio con sus mochilas y los llevó a Tribunales, donde los chicos pudieron declarar.
Uno de los episodios que más lo impactó fue el deterioro físico de Franco, quien había comenzado a presentar movimientos involuntarios en los ojos. Según su testimonio, durante la intervención judicial le advirtieron que esos síntomas podían estar relacionados con golpes en la cabeza.
Tras aquella instancia, consiguió una autorización provisoria para que los hermanos permanecieran con él. Posteriormente, un juez le otorgó la tenencia por períodos de tres meses, sujetos a seguimiento judicial.
El productor también cuestionó la actitud de los abuelos paternos, a quienes los chicos habían acudido sin encontrar, según su relato, la protección que necesitaban.
“Valen habla de mí, pero éramos un bloque”, sostuvo al destacar a quienes colaboraron para ayudarlos: además de Cris Morena, el apoyo de Tomás Yankelevich, su hijo, fue fundamental.
EL ESTREMECEDOR TESTIMONIO DE VALENTÍN
Las declaraciones de Gustavo llegaron después de una entrevista de Valentín Yankelevich, de 23 años, con Tati Schapiro para Infobae.
El joven, que tenía siete años cuando murió su madre Romina Yan, en septiembre de 2010, contó que las agresiones comenzaron cuando tenía entre nueve y diez años.
“Eran golpes, gritos, maltrato”, afirmó, y recordó que el colegio se había convertido en el único lugar donde podía sentirse tranquilo porque temía regresar a su casa.
También reveló que llegó a pensar en quitarse la vida y que durante mucho tiempo sintió que no tenía a quién recurrir.