El retorno a Marruecos de 70.000 de las 72.000 personas que entraron en masa irregularmente a nado en Ceuta por la playa hace cinco días, desbordando a los servicios de seguridad españoles, coloca la parte más urgente de la crisis migratoria en vías de solución. Pero en absoluto cierra las preguntas inquietantes que deja en el aire este grave incidente fronterizo, preguntas cuyas respuestas no están en Madrid, sino en Rabat. Cuantos más detalles se conocen del desarrollo de aquellas horas trágicas, más ineludible es señalar la responsabilidad de Marruecos en un ataque a la soberanía española que cuestiona la fiabilidad de ese país como socio en asuntos capitales para la seguridad de España y la de Europa.

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