Con Islandia, el escritor convierte una ruptura sentimental en una exploración sobre el amor, el duelo y la reconstrucción personal.

El autor reflexiona sobre la soledad, el olvido, la libertad y la necesidad de reinventarse después de una separación.

También cuestiona una idea muy arraigada: creer que el amor, una vez conquistado, puede sobrevivir sin atención cotidiana.