La afirmación de Malasia de que Myanmar ha acordado recuperar 5.000 rohingya ha suscitado esperanzas de aliviar la presión sobre su sistema de refugiados tenso, pero también ha alarmado a los activistas por los riesgos de que los miembros del grupo minoritario perseguido regresen a un país que aún está envuelto en conflictos.
Los grupos de derechos insisten en cualquier movimiento de refugiados hacia Myanmar, donde los militares luchan contra múltiples conflictos y a la mayoría de Rohingya se les niega la ciudadanía, deben ser voluntarios y respaldados por garantías de seguridad, condición jurídica...