Hay personajes que parecen condenados desde la primera página por aquello que desean. Emma Bovary es uno de ellos. No porque aspire a algo extraordinario, sino porque quiere que su vida se parezca a las historias que ha leído. Sueña con el amor arrebatador, los vestidos, el lujo, los viajes, las conversaciones apasionadas y una existencia alejada de la monotonía. El problema es que la realidad no está dispuesta a acompañarla.
Esa tensión sostiene Madame Bovary, la novela con la que Gustave Flaubert se convirtió en una de las figuras centrales de la narrativa moderna. La obra apareció primero por entregas, entre octubre y diciembre de 1856, y al año siguiente llegó a las librerías.
Emma es hija de campesinos y fue educada en un convento. Allí, pero también a través de las novelas sentimentales que consume, construye una idea del amor y de la vida que difícilmente puede encontrar en el lugar donde vive. Cuando se casa con Charles Bovary, un médico rural amable y mediocre, cree que finalmente comienza otra etapa. Sin embargo, pronto descubre que el matrimonio no tiene nada de extraordinario.
Charles la quiere sinceramente, pero no puede ofrecerle aquello que ella espera. Su mundo está hecho de visitas médicas, rutinas domésticas y pequeñas preocupaciones. Para Emma, en cambio, cada día parece una repetición del anterior. La mudanza a Yonville no cambia las cosas. Allí nace Berthe, la hija del matrimonio, pero Emma tampoco encuentra en la maternidad la satisfacción que esperaba. En el nuevo pueblo aparecen personajes que funcionan casi como piezas de un mecanismo social: el farmacéutico Homais, orgulloso y verborrágico; el comerciante Lheureux, que convierte los deseos de Emma en oportunidades de negocio; y Léon Dupuis, un joven que comparte con ella el gusto por las novelas y las fantasías románticas.
Pero es Rodolphe Boulanger, un terrateniente experimentado en relaciones amorosas, quien primero consigue seducirla. Más adelante aparece nuevamente Léon, convertido ya en otro hombre. Emma inicia con él una nueva relación clandestina, mientras las compras y los créditos se acumulan. El endeudamiento se vuelve entonces algo más que un problema económico: es la expresión concreta de una vida construida sobre expectativas que nunca terminan de cumplirse.
La novela construye, alrededor de ella, un retrato de una sociedad donde las apariencias, el dinero y las aspiraciones sociales pesan tanto como los sentimientos.
MADAME BOVARY
GUSTAVO FLAUBERT
Editorial: El Hilo De Ariadna
Páginas: 488
Precio: $34.000