Cinco años después de la caída de Kabul y del regreso de los talibanes al poder, 2,4 millones de niñas están privadas de enseñanza secundaria en Afganistán. Son 200.000 más que en 2025 y más de un millón más que en 2024. Las restricciones impuestas por los fundamentalistas han impedido el acceso a un derecho humano fundamental y han revertido dos décadas de avances en la formación de las mujeres, según ha advertido este martes la Organización de las Naciones Unidas para la Educación, la Ciencia y la Cultura (Unesco), que ha publicado un nuevo balance sobre una situación que la ONU califica de apartheid de género.

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