La irrupción de outsiders de la política como Daniel Hadad y Jorge Brito se explica por el mal momento que atraviesa el gobierno de Javier Milei y su caída en las encuestas. Emilio Monzó está detrás de esas candidaturas y busca conquistar el centro, alejado de los extremos de Milei y Kicillof. La falta de transparencia de Toto Caputo con los encajes y el manejo de las tasas son una evidencia de la gestión opaca del ministro de Economía. El nuevo capítulo de la guerra de Trump con una cooperativa de luz de Neuquén.
Ignacio Fidanza: Bueno, ahí lo escuchábamos a Daniel Haddad elogiando a Brito, la candidatura de Brito. Hay una historia detrás de esto. Aparecen dos outsiders, que son Haddad y Brito. Hay que decir que ninguno de los dos es realmente un outsider. Tienen algún vínculo con el sistema político desde hace un tiempo. Pero bueno, les cabe la etiqueta outsider hoy y está todo bien. Entonces, ¿qué es lo que hay acá atrás? Acá atrás hay una persona, que es Emilio Monzó, presidente de la Cámara de Diputados de Macri, que está con Brito pero tiene muy buen diálogo con Haddad y además Brito y Haddad son amigos. Haddad era muy amigo del padre y tiene una amistad con el hijo; además de River, comparten otras cosas. Entonces acá hay un juego que se está desplegando digamos en los medios, que no está claro si están viendo quién se posiciona mejor para después definir quién es el candidato. Pero hay una articulación. ¿Y por qué ocurre esto? Todo esto tiene que ver con que Milei está mal y que Kicillof no termina de ser el candidato peronista. Entonces hay un espacio y hay una teoría. La teoría es que los extremos ya cansaron, que Kicillof y el kirchnerismo son un extremo y que Milei es otro, y que entonces hay unos 30 puntos... Esta es la teoría de Emilio Monzó, ¿no?, que es el ideólogo. Hay unos 30 puntos para ir a buscar, difíciles, pero que están disponibles supuestamente. Cuando uno ve esto desde la política dice "Bueno, pero ¿y quiénes son los operadores, los candidatos, el armado? No tienen nada." Bueno, muy bien, hay un dato que cambia un poco la situación y que permite que florezcan estas mil flores que florecen, que es la boleta única. Hoy, con el sistema que vamos a debutar a nivel presidencial de boleta única, hoy el candidato a presidente solo necesita 24 candidatos a diputados nacionales y candidatos a senador donde se elige senador. Punto. Ya no hace falta tener intendente, concejales, consejero escolar, gobernador, etcétera, etcétera. Y esto hace que una aventura de este tipo sea mucho más este viable, por lo menos en los papeles. Bueno, hoy es martes 11 de agosto y esto es A Sangre Fría.
Ignacio Fidanza: Bueno, acá estamos con Javier Laquidara, que nos va a contar un poco qué pasa con Sturzenegger.
Javier Laquidara: Sturzenegger, como sabemos, es el ministro de Desregulación, que le dieron ese nombre para hacer cualquier cosa. Desregular justamente, pero sin mucho contacto con la calle, digamos, con el sistema político. Él tiene teorías ortodoxas, que le dice a Milei. El problema es que se junta solo con Milei, y Milei le compra todo, y después por ahí tenemos casos como el de la semana pasada, que quiso desregular el tema de los prácticos navales y casi paraliza al país.
Ignacio Fidanza: Bueno, lo paralizó de hecho y ahí Milei enloqueció, le agarró un ataque, un brote, y dijo "Lo voy a echar a patadas" cuando lo empezaron a llamar los petroleros y todos a decirle "Estamos perdiendo 300 palos verdes por esta pelotudez".
Javier Laquidara: Acordate que con Adorni dijo lo mismo tres días antes de que se fuera. Dijo "Si robó o algo así, lo echo a patadas".
Ignacio Fidanza: Sí, se ve que es una frase que él utiliza.
Javier Laquidara: Y justamente tres días antes. Lo dijo un viernes y Adorni voló el lunes, una cosa así. Así que si dijo esto...
Ignacio Fidanza: Pero acá hay una diferencia. El coloso, como él lo llama, que siempre tiene digamos una predilección por los apodos bombásticos así.
Javier Laquidara: Sí, sí, nunca un más o menos.
Ignacio Fidanza: Sí, este nunca es una persona inteligente, no, es coloso.
Javier Laquidara: El mejor ministro de la historia.
Ignacio Fidanza: El coloso... bueno, él tiene como un encantamiento, ¿no?, con las ideas de Sturzenegger, ¿no es cierto, Luciana? Vos contanos desde el punto de vista de la teoría económica.
Luciana Glezer: En esta abstracción en la que viven, ¿no?, porque viven en un mundo abstracto, Sturzenegger es...
Javier Laquidara: Es como decir que viven en una nube de pedos.
Luciana Glezer: Buena traducción la que querés hacer, como las que solés hacer.
Javier Laquidara: Siempre vamos a lo sencillo.
Luciana Glezer: Sturzenegger es su más fiel representante en términos de cuál es el rol del Estado, que es precisamente correrse de todas las áreas. Pero está chocando fuertemente y con pesos pesados de la economía local. Recordemos que no pudo finalmente Sturzenegger abrir el mercado de la vacuna de la aftosa, donde no entra ni una sola vacuna importada, por ejemplo.
Ignacio Fidanza: Porque ahí está Sigman, que con Sielecki fueron los grandes aportantes de la campaña de Milei. Entonces Milei es como muy desregulador y muy todo hasta que le agarra el pragmatismo de la caja y ahí se termina, ¿no?
Luciana Glezer: Bueno, todo tiene su límite. Toda ideología choca contra su límite material.
Javier Laquidara: La ley de las patentes no pudo avanzar.
Luciana Glezer: Tampoco, claro, exactamente, por los laboratorios.
Ignacio Fidanza: Un límite es Sigman. Clarísimo, que trasciende los gobiernos.
Luciana Glezer: Y en este caso nadie puede creer que hayan sido los prácticos que, vamos a decir, es un gremio relativamente chico, tiene mucho poder económico de calle al hacer sentir, ¿no?, el paro portuario, pero los que levantaron el teléfono, como marcaba Fidanza, fueron los petroleros a decirle "Vaciamos las estaciones de servicio del país si esto no se resuelve ya", y ahí fue la decisión de dar marcha atrás.
Javier Laquidara: Esos son prácticos, digamos.
Luciana Glezer: Esos son bien prácticos.
Ignacio Fidanza: Bueno, pero Sturzenegger hoy salió a bancarlo con un tuit, salió a bancarlo Milei, un poco por lo menos en este episodio aclarando que por ahora sigue.
Javier Laquidara: Claro. El problema lo tiene con otros ministros también, porque por ejemplo con Santilli, porque el tipo hace cualquier destrozo y después Santilli tiene que ir a buscar los votos de los gobernadores, juntarse con los gobernadores, y le complica las negociaciones.
Ignacio Fidanza: Y ahora lo metieron en un corralito, le frenaron todos los proyectos a Sturzenegger de desregular la venta de medicamentos...
Javier Laquidara: Los libros.
Ignacio Fidanza: Los libros, Se pelea, digamos, cada proyecto de él es una pelea. La mesa política entiende que el gobierno está mal, que no puede seguir generando conflicto con sectores, no con políticos, con sectores de la sociedad, porque son puntos que va perdiendo. Y me parece muy interesante la columna de hoy de Pablo Vaca en Clarín donde dice que el corralito que le meten a Sturzenegger en realidad es un corralito a Milei, como que el que no se da cuenta de las cosas es Milei.
Javier Laquidara: Claro, el que no lo frena es Milei.
Ignacio Fidanza: No, peor, le dice "Dale, para adelante". O sea, dicen "Tenemos que hacer algo, porque entra cualquier boludo o un ministro a reunirse con Milei, le dice un disparate, Milei compra, y el tipo sale empoderado y dice 'Yo esto lo hablé con el presidente' y manda el proyecto y después la chocan toda". Entonces, el problema es de Milei.
Javier Laquidara: En aras de una teoría, porque no es que dice "Bueno, con esto ganamos 10.000 palos por mes".
Ignacio Fidanza: No, de nada. Esto es buenísimo, porque Karina dice "No, a partir de ahora todo pasa por la mesa política", pero le está metiendo un corralito a Milei, como que dicen como que el presidente no tiene la capacidad de distinguir si algo puede generar un conflicto.
Luciana Glezer: Claro, hay un cambio de sujeto discursivo, ¿no?, porque el culpable en una primera instancia era Santiago Caputo y cómo libraba la batalla cultural, después Karina en su jefatura con sus pocas capacidades, y ahora ya llega el prestamista de última instancia. El problema pasa a ser el presidente.
Javier Laquidara: Y ya hablan de que Sturzenegger está buscando una salida internacional como siempre. Él se fue en noviembre del 2001 del gobierno de la Alianza y ahora busca algún organismo.
Ignacio Fidanza: Yo me acuerdo, porque en Argentina no hay memoria de nada, es extraordinario. Entonces un tipo va, fracasa, la choca toda y después vuelve y habla como si fuera que bajó de un plato volador. Yo me acuerdo cuando Macri era candidato a presidente lo entrevisté a Sturzenegger y él estaba en el Banco Ciudad. Y él con una soberbia, porque es muy soberbio, con una arrogancia tremenda me dijo... Yo le pregunté por la inflación, que era un problema con Cristina porque había 25% anual, acordate.
Javier Laquidara: Él estaba en la mesa esa con Bullrich que medían la inflación del Congreso.
Ignacio Fidanza: Sí, sí, y además estaba con otros economistas, pero él era como el economista de verdad de Macri, ¿no? Y él me dijo "Pero estos son unos burros, la inflación se baja tan fácil, es una pavada", me acuerdo. Y después vino Macri y fíjate cómo terminó.
Javier Laquidara: Está la foto famosa de Lucas Llach que decía "Más menos dos 10" y terminó en 40.
Luciana Glezer: Cuando le dinamitaron el régimen de metas de inflación, ¿quién fue? Toto Caputo atrás. poniéndose atrás de Marcos Peña, que realmente Marcos Peña no entiende nada de economía.
Ignacio Fidanza: Y Quintana.
Luciana Glezer: Y Quintana.
Ignacio Fidanza: Pero vos fíjate, el debate es parecido en alguna medida al de ahora. Se empiezan a acercar las elecciones y los presidentes se dan cuenta de que la gente no llegue bien a fin de mes y que tenga un montón de problemas de empleo y demás es un problema electoral.
Luciana Glezer: Se dan cuenta de que las personas votan.
Ignacio Fidanza: Sí, exacto. Hasta ese momento era "No entienden nada esto, hay que pasarla mal pero después la van a pasar mejor y chau, y que aguanten". Y ahora dicen "No, bueno, pero esperá, hay que...". Entonces, un poco lo que vos contaste esta semana, Luciana, es esta tensión que hay de nuevo entre dólar y tasa: para que no se escape el dólar, para que no se escape la inflación, subimos la tasa y entonces se enfría la economía y entonces perdemos votos. Y esta semana hubo un episodio muy especial respecto de esto.
Luciana Glezer: Muy evidente. Esto de si las tasas dejan de ser atractivas en pesos, se produce una presión cambiaria incontenible, o sea que hay una presión cambiaria encubierta en un régimen de tasa-tasa constante.
Ignacio Fidanza: Claro, el dato es ese: hay presión cambiaria, el dólar está barato, y entonces...
Luciana Glezer: Entonces lo que ocurre es que siendo esta presión cambiaria, cómo es la intervención de Economía para aflojarla: ofrece altos rendimientos en pesos en sus títulos públicos. En eso capta pesos del mercado, en realidad tiene a los bancos cautivos porque los bancos si no compran esa deuda del Tesoro lo que les queda es componer encajes no remunerados, o sea que la plata de los depósitos... estamos hablando de que los bancos administran los depósitos y esa es la plata que le prestan al Tesoro.
Ignacio Fidanza: Hoy vi un gráfico que decía que el nivel de encajes está a niveles del 2001 más o menos.
Luciana Glezer: Estamos por encima del 45%, por supuesto, una cosa es un depósito de empresa, otra cosa es cuentas a la vista y mayorista, ¿no? Tienen distintos regímenes de encajes, pero lo cierto es que están en el orden promedio del 45%. Esto es, que si una persona va a depositar 100 pesos al banco, 45 permanecen inmóviles en el Banco Central por los cuales el banco no percibe ninguna tasa. Ahora sí le tiene que pagar a su cliente el depósito por 100. ¿Qué le dice el Tesoro? "Bueno, esos encajes los podés tener en pesos…