Las imágenes de aficionados japoneses recogiendo con cuidado la basura en los estadios del Mundial dieron la vuelta al mundo y cosecharon elogios por su sentido cívico. Sin embargo, en redes sociales surgió un debate que va más allá de las gradas: ¿ese mismo compromiso se replica en el hogar? La conversación se encendió tras una publicación viral que, con humor e ironía, puso el foco en una estadística incómoda. Según datos de la OCDE, los hombres japoneses dedican mucho menos tiempo que las mujeres a las tareas domésticas. En promedio, ellas asumen unas 5,5 horas más de “trabajo no remunerado”, que incluye limpieza, compras o cuidado de hijos. El contraste generó comentarios de todo tipo. Mientras algunos celebran la disciplina colectiva que muestran en eventos deportivos, otros señalan que se trata de un gesto puntual, casi performático, que no siempre se traslada a la vida cotidiana. En redes, el tema se volvió terreno de humor y crítica. Una ilustración satírica mostraba a un hincha impecable en el estadio y, en casa, completamente ajeno a las tareas domésticas mientras otra persona limpia a su alrededor. Entre bromas y debates, también aparecieron voces que pidieron no generalizar. Más allá de la ironía, la discusión abrió una reflexión más amplia sobre la distribución del trabajo en el hogar y los roles de género. Porque una cosa es recoger un vaso en la tribuna, y otra muy distinta es sostener, día tras día, el orden de una casa compartida.