Durante generaciones, las mentes científicas y tecnológicas más brillantes de China siguieron un camino bien ordenado: abordar un vuelo de Westbound y obtener un asiento en una universidad mundialmente reconocida.
Esa trayectoria fiable se ha fracturado. La intensificación de la competencia tecnológica estadounidense-China y el endurecimiento de las políticas de inmigración en los destinos de estudio “grandes cuatro” – Australia, Canadá, Reino Unido y Estados Unidos – han redoblado el mapa para la movilidad estudiantil global.
Como las naciones occidentales imponen controles de acceso cada vez más restringidos y...