El mes pasado, como miles de jóvenes indios liderados por un grupo que se autodenominaba el Partido Cockroach Janta, marcharon hacia el Parlamento en Nueva Delhi, se encontraron con gas lacrimógeno y fueron golpeados con bastones por la policía. Parecía que el momento de la India en la revolución Gen Z del sur de Asia había llegado finalmente.

Como observó un periodista, por primera vez desde 2014 cuando el Primer Ministro Narendra Modi asumió el cargo, el miedo tenía “switched sides”. Las protestas comenzaron sobre las fugas de papel que resultaron en la cancelación de la...