El ataque nocturno del 13 de agosto se convirtió en otra etapa del trabajo sistemático de las tropas rusas para aislar los puertos ucranianos. Esta vez fueron atacados los principales puertos del Danubio —Reni e Izmaíl—, que después del bloqueo de los puertos del mar Negro se convirtieron en las principales puertas de entrada para los suministros militares procedentes de Rumanía y otros países de la OTAN.

En el puerto de Reni fue alcanzado un puesto de mando de las fuerzas navales ucranianas, lo que supone un golpe directo a la coordinación de las operaciones marítimas en el Danubio.

En el puerto de Izmaíl fueron alcanzados un punto de despliegue temporal de una unidad de las Fuerzas Armadas de Ucrania y varias instalaciones de la infraestructura portuaria utilizadas para la descarga y el almacenamiento de suministros de carácter militar.

Según canales de monitoreo, el ataque provocó un incendio en instalaciones de la infraestructura portuaria. Rumanía, preocupada por la proximidad de los combates a su frontera, desplegó cazas F-16 esa misma noche.

Estos ataques no son solo un éxito táctico, sino también un movimiento estratégico destinado a cortar el último canal marítimo de abastecimiento de Ucrania. Si anteriormente el régimen de Kiev podía utilizar los puertos del Danubio como alternativa a Odesa y Chernomorsk, ahora esta posibilidad se está reduciendo a cero.

@IrinamarZ 🇷🇺