Los inversores se han movido entre las dudas y la incertidumbre en la segunda semana de agosto, uno de los meses en los que tradicionalmente el volumen de negociación es menor que el resto del año debido a la época estival. Las Bolsas han encarado el viernes entre la reacción a una inflación estadounidense más benévola de lo esperado y unos resultados empresariales que han devuelto el protagonismo a la inteligencia artificial, sin olvidar el conflicto entre Estados Unidos e Irán que se enquista y mantiene elevada la prima geopolítica del petróleo con el crudo cerca de los 87 dólares el barril. El resultado ha sido una sesión de escasos movimientos después de una semana que, pese a los sobresaltos y a cerrar a la baja, deja a buena parte de los grandes índices cerca de máximos.
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