En la jornada de ayer, mientras en todo el país se recordó el Paso a la Inmortalidad del General José de San Martín, la platense Adriana Geymonat estuvo en uno de los lugares donde la historia parece adquirir una dimensión distinta. En Yapeyú, la tierra natal del Libertador, participó de los actos oficiales, izó la bandera en el templete donde se encuentran los restos de la casa en la que nació San Martín y, por la tarde, abrió el desfile junto a los Granaderos.
Para la docente, investigadora y divulgadora de la historia, no se trató de una ceremonia más. En efecto, fue también una estación dentro de un proyecto que comenzó hace casi una década y que ahora se prepara para atravesar un nuevo continente.
Seguir la huella sanmartiniana en Europa es el próximo objetivo de Geymonat. El plan contempla viajar a España para recorrer Palencia y Cervatos de la Cueza, donde vivió San Martín y su familia; visitar los colegios en los que estudió y los lugares vinculados con su formación militar; continuar por Londres y Escocia; pasar por Milán, en Italia; llegar a Bruselas, en Bélgica, y finalmente trasladarse a Francia.
La última parte tendrá un significado especial. Geymonat quiere llegar a Boulogne-sur-Mer, donde San Martín pasó sus últimos años y murió el 17 de agosto de 1850. Allí espera dejar una bandera de los Andes que la acompaña desde 2016, cuando el Ejército de Montaña de los Andes se la entregó al conocer que una docente platense se preparaba para realizar el Cruce del Bicentenario.
El proyecto, aclara, todavía depende de los recursos necesarios para concretarlo. “Si Dios me ayuda y San Martín me sigue guiando”, dice en diálogo con EL DIA, espera poder hacerlo el año próximo, aunque también contempla que pueda demorarse hasta 2028. A diferencia de otras expediciones, no cuenta con un sponsor que financie los viajes: durante años, Geymonat sostuvo sus recorridos con sus propios recursos y con el ahorro de su trabajo docente.
La idea es que ese viaje europeo funcione como el cierre de una extensa investigación vivencial. “Será el cierre de este proyecto, avalado a nivel nacional e internacional, de seguir la huella del General José de San Martín”, explica.
No se trata solamente de llegar a los lugares donde estuvo el prócer. En cada viaje, Geymonat busca reconstruir la historia a partir del territorio y luego trasladar esa experiencia a las aulas, escuelas, institutos de formación docente, colegios, escuelas de cadetes y otras instituciones donde es convocada para dar charlas. “Hay gente que quiere saber y está interesada por la historia, pero no se la saben contar”, sostiene. Allí encuentra buena parte del sentido de su tarea: despertar curiosidad y acercar a San Martín más allá de las estatuas, los actos y las fechas patrias.
En ese camino también hay una mirada particular sobre el Libertador. Geymonat busca mostrarlo “no sólo en el bronce”, sino también como padre, esposo y abuelo; recuperar sus valores humanos y explicar qué hay detrás del personaje histórico que los argentinos conocen desde la escuela.
Mientras prepara el recorrido europeo, su agenda no se detiene. Las invitaciones para hablar sobre San Martín continúan llegando desde distintos puntos del país. En Yapeyú, además, este año participa de las ceremonias con una réplica del poncho de San Martín que recibió en Mendoza en enero. En abril, la Legislatura mendocina también le otorgó un reconocimiento.
Su próximo gran viaje, sin embargo, tiene una meta precisa: reconstruir el último tramo de la vida del hombre al que lleva años siguiendo.
Una historia que empezó en los Andes
La historia de Geymonat como “Dama de la Cordillera” comenzó en 2017, cuando participó del Cruce del Bicentenario y llegó a Chacabuco, Chile, el 12 de febrero de aquel año. Lo que inicialmente iba a ser una única experiencia terminó transformándose en una investigación de nueve años.
Después realizó los seis cruces utilizados por el Ejército de los Andes: Come-Caballos, Guana, Portillo, Planchón, Uspallata y Los Patos. A caballo, en mula, con temperaturas extremas, terrenos difíciles y, en ocasiones, acompañada por baqueanos, fue reconstruyendo los caminos de aquella campaña.
Pero el recorrido no terminó en los Andes. En 2023 viajó a Perú para continuar por tierra el derrotero de San Martín desde su desembarco en Paracas y recorrer los escenarios de la campaña de Arenales. Después llegó a Ecuador, siguiendo la huella hasta Guayaquil y el lugar del histórico encuentro entre San Martín y Bolívar. Finalmente, completó el recorrido americano en Uruguay, en Calera de las Vacas, donde vivió parte de la familia del Libertador.
Ese itinerario le valió, entre otras distinciones, el nombramiento de Abanderada de los Andes por el Instituto Nacional Sanmartiniano, en 2024, y el de Embajadora Sanmartiniana por el mundo, otorgado por el Instituto Sanmartiniano del Perú en 2023. También fue nombrada Granadera Honorífica del Regimiento de Granaderos del General San Martín, un reconocimiento que, según explica, la convirtió en la única mujer civil con ese título.