El 30 de septiembre de 1965, James Arch, un chaval de 22 años que trabajaba como asistente en películas de la nouvelle vague, encendió por primera vez un letrero de neón que iba a hacer historia: Bus Palladium. Era el año de Satisfaction, de The Rolling Stones; el mismo del éxito Help, de The Beatles. Arch quería homenajear a la mítica sala neoyorquina Le Palladium, frecuentada por la bohemia local, pero el toque del “bus” es lo que convirtió al local de conciertos parisiense en un lugar irrepetible.

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