Hasta hace apenas unos años, la batalla por el gas natural en el Mediterráneo oriental giraba principalmente en torno a quién era el dueño de los vastos yacimientos en sus profundidades. Esta competición por hallar y explotar sus reservas avivó disputas acerca de la delimitación de las aguas territoriales entre Turquía, Chipre, Grecia, Libia y Egipto o entre Israel, Palestina y Líbano. En ocasiones, las fricciones en alta mar hicieron temer el estallido de hostilidades.
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