Los movimientos lentos y rígidos del robot evocaban más a un trabajador con una fuerte resaca en lugar de una revolución tecnológica.
“Todavía son más lentos que los humanos”, dijo Ulrich Wieland, vicepresidente de BMW a cargo de la logística de la planta en Spartanburg, a los periodistas invitados a ver el robot en junio. Pero, añadió, “están avanzando rápido”.
Los fabricantes de autos han utilizado robots durante décadas, pero por lo general son máquinas potentes de un solo brazo, fijas en un lugar, que realizan tareas repetitivas como soldar los armazones de las carrocerías o aplicar adhesivos a los paneles de las puertas.
Los trabajos aburridos pero importantes, como clasificar piezas, los harían los robots
Ahora, la mayoría de los principales fabricantes de automóviles apuestan a que los robots diseñados para parecerse a los seres humanos, conocidos como humanoides, inaugurarán una nueva ola de automatización y eficiencia. Equipados con inteligencia artificial, se espera que se desplacen y realicen tareas que hoy hacen los humanos sin necesidad de modificar las fábricas ni en el equipo pesado.
A diferencia de la mayoría de los robots en uso actualmente, los humanoides responderían a comandos de voz y, en teoría, resolverían problemas y reaccionarían ante imprevistos. Nunca tomarían un descanso para almorzar, no se afiliarían a un sindicato ni requerirían seguro médico.
Para los optimistas, los robots podrían rescatar la manufactura estadounidense al aumentar la productividad, resolver la escasez de trabajadores calificados y dar a los fabricantes de autos occidentales una oportunidad real de competir con sus rivales chinos, que se benefician de costos más bajos. Los trabajos aburridos pero importantes, como clasificar piezas, los harían los robots, lo que liberaría a los humanos para trabajos más interesantes y especializados.
PANORAMA SOMBRÍO
Pero muchos expertos que han estudiado el uso de robots y otras herramientas de automatización advierten que también existe un panorama más sombrío, revela The New York Times.
“Con cualquier tipo de automatización, por lo general se reduce la cantidad de mano de obra necesaria por cada unidad producida, y eso suele ser una ganancia para la sociedad”, dijo Susan Helper, profesora de economía en la Universidad Case Western Reserve, que testificó sobre robótica ante un comité del Congreso en abril.
“Pero”, añadió, “¿cómo se aprovecha ese tiempo extra que se libera? Se puede usar para simplemente quitarles el trabajo interesante y dejar a los trabajadores humanos con el trabajo aburrido. Y tener menos trabajadores a quienes se les paga menos”.
Y las empresas chinas ya llevan ventaja, luego de que su gobierno convirtiera la tecnología robótica en una prioridad nacional. Los fabricantes de robots en China pueden recurrir a una red de proveedores de actuadores, una pieza que permite el movimiento, y sensores que son difíciles de conseguir en Estados Unidos. “El costo de implementar un robot en China es apenas una fracción de lo que cuesta hacerlo en Estados Unidos”, dijo Ben Armstrong, director ejecutivo del Centro de Desempeño Industrial del MIT.