En Singapur, la búsqueda de la juventud eterna ya no es sólo la fantasía de un billonario. Se está convirtiendo en un gran negocio. Clínicas de alta tecnología, laboratorios de longevidad y empresas especializadas prometen lo mismo: frenar el proceso de envejecimiento. Desde monitoreo metabólico continuo y pruebas genéticas hasta suplementos y terapia de oxígeno, cada aspecto del cuerpo se mide y optimiza.