El presidente de la FIFA, Gianni Infantino, aspira a firmar un partidazo financiero. Apenas dos semanas después de la final del Mundial, la federación internacional ha propuesto un nuevo vehículo que agrupará sus operaciones de derechos audiovisuales, patrocinio y venta de entradas. El plan pasa por vender después participaciones minoritarias a un grupo liderado por Thrive Capital, la firma de Joshua Kushner, con una valoración de 20.000 millones de dólares. Sería la audaz culminación de una fiebre del oro que dura ya años.
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