Durante 27 años, Ahmad Khan, de origen afgano, vivió en Pakistán. En la ciudad de Sialkot, en el norte, regentaba una pequeña zapatería, sus niños iban a la escuela local y su hijo mayor trabajaba en un puesto de shawarma muy cerca de casa. En la mezquita del barrio, todo el mundo lo conocía. Pero llegó la campaña de represión de Pakistán contra los migrantes afganos y fue expulsado, junto con su mujer, seis hijos y dos hijas, el pasado noviembre.

Seguir leyendo