Inestabilidad internacional, crisis de suministro energético, presiones inflacionistas, falta de visibilidad sobre la política monetaria... Con este telón de fondo, cabría esperar una corrección bursátil. Sin embargo, la realidad ha ido por otro camino. Salvo episodios puntuales de volatilidad, con ventas masivas de acciones y deuda que evocaron el impacto de la andanada arancelaria anunciada por Donald Trump en abril de 2025, la renta variable se recupera con rapidez tras cada sobresalto y retoma la senda alcista. Los principales índices bursátiles han firmado su mejor primer semestre en seis años y, hasta la semana pasada, siguieron encadenando máximos históricos.

Seguir leyendo