Cuando el domingo casi 159 millones de brasileños acudan a votar para elegir presidente al teclear el número de su candidato en la urna electrónica también tendrán en sus manos el destino de la mayor selva tropical del mundo. La Amazonia, reguladora del clima y dique de contención clave frente al calentamiento global, con las mayores reservas de agua dulce del mundo y unas riquezas naturales que aún se desconocen en muchos casos, se enfrenta a dos modelos de futuro diametralmente opuestos en estas elecciones. No obstante, el asunto ha estado prácticamente ausente durante la campaña.

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