El 27 de enero de 2025 todo cambió para el mercado de la inteligencia artificial. Por primera vez, el dominio de las tecnológicas estadounidenses, cuyo valor bursátil se había duplicado en dos años, se puso a prueba. Un desconocido laboratorio chino llamado DeepSeek irrumpió en las tiendas de aplicaciones con un lenguaje gratuito y tan potente como las versiones de pago de ChatGPT, que cuestan 20 euros al mes. El pánico se desató en las Bolsas y la aparente invulnerabilidad de la IA estadounidense quedó en entredicho. Nvidia borró unos 561.000 millones de euros de capitalización en una sola sesión, una pérdida nunca vista por ninguna cotizada en tan poco tiempo. Desde entonces, la racha alcista de la IA solo se ha visto sacudida por caídas puntuales, la más reciente entre los fabricantes de chips, y sin que la competencia china haya sido rival para la fiebre inversora por la tecnología estadounidense.
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