SAN DIEGO – La imaginación es salvaje cuando Justin Herbert empieza a cocinar como lo hizo el martes en el campo de entrenamiento de Chargers. La pelota salta de su mano – rápida, sin esfuerzo, precisa – cayendo en los brazos de los receptores para obtener ganancias y touchdowns. No es sólo el talento del brazo; es el ritmo, el tiempo, el comando de...