Mucho antes de convertirse en el padre de los Pokémon, el pequeño Satoshi Tajiri correteaba por el entorno rural de Machida, a las afueras de Tokio, capturando insectos que luego estudiaba con instinto entomológico. Para el inventor de la millonaria franquicia de Pocket Monsters (el nombre original) los pequeños animales que coleccionó en su infancia fueron el preludio del universo Pokémon. Para los niños que desde mediados de los noventa jugaron a sus videojuegos y vieron la serie de animación, coleccionar las cartas Pokémon fue su particular caza de bichos.

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