Los estudios de la UNLP y el Conicet sobre la calidad del aire en la Región, especialmente en el entorno del Polo Petroquímico local, aportan evidencia científica de daño ambiental y refuerzan las advertencias de investigaciones anteriores. Sus conclusiones, junto con los reclamos vecinales y los fallos judiciales sobre la contaminación asociada a esa actividad, ponen de relieve un problema que exige respuestas concretas.

Las investigaciones advierten que las actividades industriales del polo generan riesgos -como fugas, incendios y explosiones- y contaminación a través de emisiones gaseosas, partículas y efluentes.

Tal como se dijo en este diario, los investigadores, además, ubicaron el problema dentro de un territorio complejo. Se trata de una zona industrial que fue creciendo junto con barrios residenciales y que se encuentra expuesta tanto a los riesgos propios de la actividad petroquímica como a inundaciones. El trabajo recuerda que el Polo Petroquímico nació alrededor de la Destilería La Plata de YPF, inaugurada en 1925, y que con el tiempo se desarrollaron otras industrias alrededor.

Entre los antecedentes invocados, hubo uno que permitió dimensionar esa convivencia entre industria, población y riesgo; es el que ocurrió cuando se registró la gran inundación de La Plata, el 2 de abril de 2013. En esa ocasión, un incendio afectó la planta de YPF. El trabajo reconstruyó el episodio y describió el desborde de sectores que contenían agua e hidrocarburos, además de la generación de humo, hollín y material que alcanzó distintos sectores urbanos.

En términos generales, corresponde consignar que durante muchas décadas reinó un invariable hermetismo oficial sobre la calidad del aire que se respira en la Región, en especial por parte del ministerio de Salud provincial. Sin embargo, referencias académicas y científicas, así como dictámenes y fallos judiciales suscitaron en los últimos años un renovado interés por un problema tan crítico, como lo es el impacto de la contaminación sobre la salud de la población.

No puede omitirse que en fecha reciente se conoció un dictamen que determinó en la Región la existencia de un sistema atmosférico con baja capacidad de depuración, con niveles que presentan riesgos para la salud humana y que aludió a la falta de monitoreos y de estaciones de control, planteando así una situación que reabrió mayores y consistentes interrogantes sobre la calidad del aire que respiran los habitantes de La Plata, Berisso y Ensenada.

Este trabajo realizado por investigadores de la UNLP y del Conicet debiera ser valorado como un trascendente toque de alerta, para que se tomen medidas integrales destinadas a reducir al máximo la potencialidad contaminante del enorme polo petroquímico, ubicado entre las tres ciudades.