A unos 30 kilómetros al oeste de Nápoles se encuentra uno de los centros termales más prestigiosos del Imperio Romano. Poco a poco se hundió por debajo del nivel del mar con el tiempo debido a la suficiencia causada por la naturaleza volcánica de la región. Hoy sigue revelando nuevos secretos. Para comprender y preservar mejor este patrimonio excepcional, las universidades de Nápoles y Salerno, con la participación de varias empresas privadas, están desarrollando nuevas tecnologías como parte de un programa de investigación.