Las imágenes hiperrealistas de animales salvajes creadas con inteligencia artificial que se multiplican en las redes sociales pueden alterar la percepción sobre las especies, favorecer conductas peligrosas y perjudicar los esfuerzos de conservación, advierten especialistas.

Elefantes que escalan, delfines rosas y leopardos cariñosos forman parte de una creciente colección de imágenes falsas que circulan en Facebook, TikTok y X, muchas veces acompañadas por historias enternecedoras. Aunque su objetivo aparente sea generar sorpresa o simpatía, especialistas advierten que pueden tener consecuencias concretas.

Y es que estas representaciones pueden generar una comprensión equivocada de la fauna salvaje. “Llevan a que la gente se acerque demasiado a los animales o interactúe con ellos de forma peligrosa”, cuenta el profesor de Zoología José Guerrero Casado mencionando el caso de una mujer que intentó acercarse a un leopardo de las nieves para fotografiarlo en la región china de Xinjiang.

“La gente podría resultar herida”, advierte también Jenny Roberts, del Fondo Mundial para la Naturaleza (WWF), para quien los efectos negativos de estos contenidos superan sus posibles beneficios para la causa animal.

La proliferación de imágenes falsas también puede generar un efecto menos visible: sembrar dudas sobre registros reales. Roberts contó que una cámara de su organización logró captar en China una tigresa junto a cinco crías, un hecho inédito en ese país. Sin embargo, cuando las imágenes fueron publicadas, usuarios de las redes preguntaron: “¿Está generado por IA?”.

La distorsión también puede afectar a la investigación científica. Las imágenes aportadas por particulares, cuando son verificadas, suelen utilizarse para estudiar especies y establecer su distribución. Los contenidos generados artificialmente podrían reducir la calidad de esos estudios y dificultar la identificación correcta de los animales.

Un estudio publicado en la revista Conservation Biology, coescrito por Guerrero Casado, calificó la expansión acelerada de estos contenidos como una “grave amenaza” para la sociedad. Expertos también plantearon en la revista Nature la necesidad de reforzar los mecanismos de autenticación en las plataformas y desarrollar campañas de educación sobre los riesgos.

Meta, matriz de Facebook, y TikTok exigen que los usuarios identifiquen los contenidos realistas creados con IA y aseguran disponer de herramientas para etiquetarlos automáticamente. Sin embargo, verificadores digitales detectaron numerosas publicaciones generadas artificialmente que no estaban identificadas como tales.

“La conservación depende de una sociedad bien informada que comprenda las necesidades ecológicas de las especies salvajes”, resume Guerrero Casado señalando que “los contenidos falsos generados por IA no sirven a ese objetivo”.