En un cul-de-sac del barrio Gótico de Barcelona se intuye una tarde de jarana. Lo delata tanto una ristra de bombillas de feria como las cintas azules que cuelgan de varias fachadas y que van a morir a la cintura de un chico vestido con un llamativo traje de la misma tela y unos tacones afilados. Él y su amable sonrisa invitan a traspasar la puerta del Wittmore, un hotel boutique que nació como un oasis de paz en el corazón de la ciudad y también como un escaparate para artistas emergentes. Es una tarde de primavera y se está celebrando la inauguración de MNEMÓSINE, una instalación site-specific de la artista Berta Blanca T. Ivanow (Barcelona, 34 años) que ocupa un patio central dominado por un impresionante jardín vertical. Antes de llegar hasta allí, se invita a los asistentes a participar de una performance sensorial que implica los cinco sentidos. No es una inauguración al uso, es un espectáculo en sí misma.

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