Donald Trump puso a un hijo de inmigrantes argentinos al frente de una de las áreas más sensibles de su política exterior. Juan Pablo Segura, de 38 años y sin experiencia diplomática, fue designado subsecretario de Estado para el Hemisferio Occidental, desde donde tendrá a su cargo la relación de Estados Unidos con América Latina y el Caribe.
Segura fue confirmado por el Senado el 7 de agosto, juró una semana después y ya asumió sus funciones en reemplazo del diplomático de carrera Michael Kozak, quien ocupaba el puesto de manera interina. Su trabajo estará estrechamente ligado al secretario de Estado, Marco Rubio, en una región que ganó un peso creciente en la estrategia de la segunda administración Trump.
El nuevo funcionario definió sus prioridades con claridad: combatir a los cárteles y al narcoterrorismo, reforzar la seguridad fronteriza, impulsar el comercio y contener la expansión de China. “Queremos que nuestra región esté a salvo de los cárteles y los narcoterroristas”, señaló al asumir, además de plantear que los países aliados deben proteger sus fronteras y generar mayor prosperidad.
Su historia familiar tiene un vínculo directo con Argentina. Nacido en Estados Unidos y criado en Virginia, Segura es hijo de Enrique y Alejandra, quienes llegaron desde Argentina hace más de cuatro décadas. Su padre, economista, trabajó en el Banco Mundial y el Banco Interamericano de Desarrollo (BID) antes de pasar al sector privado, donde se dedicó a empresas vinculadas con tecnología para la seguridad aeroportuaria y fronteriza.
Durante su audiencia de confirmación, Segura recordó a sus padres como un ejemplo de “fe, trabajo duro y gran sacrificio”. Su formación, sin embargo, estuvo lejos de la diplomacia tradicional. Tiene un título en Contabilidad, realizó estudios sobre Asia Oriental en la Universidad de Notre Dame y desarrolló buena parte de su carrera en el ámbito empresarial.
En 2014 fundó Babyscripts, una compañía tecnológica orientada al seguimiento de embarazos y cuidados posteriores al parto, que fue reconocida entre las empresas de tecnología sanitaria más innovadoras. Más tarde incursionó en la política: en 2023 fue candidato republicano al Senado de Virginia, aunque perdió frente a la demócrata Russet Perry.
En 2025 dio el salto al gobierno estatal como secretario de Intercambio y Comercio de Virginia, bajo la administración del republicano Glenn Youngkin. Allí estuvo a cargo de promover la economía y las relaciones comerciales internacionales del estado. Esa experiencia empresarial y comercial es precisamente uno de los atributos que ahora buscará aplicar en Washington.
Su perfil también incluye un elemento estratégico: tiene, como se dijo, estudios sobre Asia y habla varios idiomas, entre ellos español, chino, coreano, italiano e inglés. En momentos en que Washington busca reducir la presencia china en América Latina, ese conocimiento puede resultar especialmente valioso.
PREOCUPACIÓN POR CHINA
Durante su audiencia en el Senado, Segura fue explícito sobre su preocupación por Beijing. Advirtió que empresas y capitales chinos tienen participación en infraestructura crítica de la región y cuestionó los préstamos que, según afirmó, pueden comprometer la soberanía de algunos países. Su objetivo será impulsar una mayor presencia estadounidense en proyectos estratégicos y fortalecer los vínculos comerciales.
El funcionario también respaldó iniciativas impulsadas por Washington, como el Escudo de las Américas, la coalición contra los cárteles y los acuerdos sobre minerales críticos, programas a los que adhirió el gobierno de Javier Milei.
Segura llega al cargo en un momento especialmente delicado para la diplomacia estadounidense en la región, con tensiones con Brasil y Cuba y una fuerte implicación de Washington en Venezuela. Su designación refleja así el nuevo peso que Trump concede a América Latina, una zona que la Casa Blanca considera clave para la seguridad, el comercio y la disputa de influencia con China.