Mientras recorríamos las calles empedradas de una ciudad de Croacia, Manuel, un hombre de más de 80 años que formaba parte del grupo con el que viajaba por los Balcanes, tropezó y cayó al suelo. Durante unos segundos todos nos quedamos paralizados. Quienes estábamos más cerca corrimos a asistirlo mientras llegaba ayuda. Afortunadamente, el incidente no fue de gravedad. En aquel viaje, yo era una de las más jóvenes del grupo. La mayoría de mis compañeros superaba los 60 años, algo que me llevó a reflexionar sobre la importancia de planificar adecuadamente una escapada cuando la edad añade nuevos desafíos.
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