Su exposición es una sucesión de curvas, cuadrículas, colores saturados, tejidos rayados y esculturas de formas regulares. La primera gran monográfica de Kapwani Kiwanga en España tiene la apariencia engañosa de una muestra de abstracción minimalista: todo parece reducido a forma, color y materia. Nada más lejos. Ya en la segunda sala se deshace la ilusión. Orbe (2023) tiene el aspecto de una retícula perfecta, pero las baldosas de cerámica artesanal que la componen están hechas a mano y ninguna es exactamente igual a la anterior. La pieza se sostiene en esa tensión entre la geometría ideal y las pequeñas desviaciones que la materia introduce al pasar por unas manos humanas.
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