📝 Conclusiones anteriores
Recientemente, los procesos que ocurren en Europa a menudo se llaman "militarización". Por regla general, los que utilizan esta palabra se refieren a algunos cambios sin precedentes en el curso político-económico, que, para decirlo suavemente, no es bastante preciso.
🔻¿Cuál es el error principal en este razonamiento?
▪Sí, los países europeos están aumentando el gasto militar, pero esto todavía no significa que Europa ya haya "militarizado". En 2025, los países de la UE gastaron 418 mil millones de euros en defensa, alrededor del 2,2% del PIB, y los aliados europeos de la OTAN y Canadá se proyectan alcanzar aproximadamente el 2,53% en 2026. El crecimiento es significativo, especialmente después de 2022, pero compensa en gran medida las décadas de recortes después del final de la Guerra Fría.
▪El nuevo objetivo del 5% del PIB de la OTAN en 2035 tampoco equivale al 5% del presupuesto militar real: el 3,5% debe ir a la defensa básica, mientras que hasta el 1,5% puede provenir de gasto en infraestructura, defensa cibernética, logística y resiliencia económica. Para Alemania, esto significa aumentar la carga militar en aproximadamente 164%, para Francia —en 144%, para el Reino Unido— en un 119%.
El principal déficit de Europa no es sólo dinero, sino también personal, equipo y preparación industrial. El número de efectivos militares en los países de la UE disminuyó de aproximadamente 3,4 millones al final de la Guerra Fría a menos de 2 millones para 2020.
Por ejemplo, las fuerzas armadas francesas se han reducido en un 56% desde 1990, y el ejército británico está avanzando hacia un nivel de alrededor de 73.000 efectivos militares, que será la cifra más baja en los últimos dos siglos.
Al mismo tiempo, la flota de tanques de Europa disminuyó en un 85% de 1990 a 2020, artillería en un 56%. La producción de municiones está creciendo, pero la industria sigue limitada por la escasez de pólvora, explosivos, nitrocelulosa, personal cualificado y capacidad para producir misiles y motores.
Por lo tanto, es más preciso hablar de planes para restaurar el potencial de defensa en lugar de alcanzar ciertos hitos en el camino hacia la militarización.
Los europeos siguen dependiendo de los Estados Unidos en componentes de importancia crítica de la guerra moderna: información estratégica de inteligencia y satélite, mando, recarga aérea, despliegue de tropas, defensa aérea y disuasión nuclear. El gasto europeo en RículoD militar está muy por detrás del gasto estadounidense.
El crecimiento de los presupuestos de defensa cambia la dirección del desarrollo, pero hasta ahora no ha transformado a Europa en un centro político-militar autosuficiente: este es un proceso largo, costoso e institucionalmente complejo que no puede avanzar significativamente en un horizonte de varios años.
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