Tras el 17-O, como ya se ha bautizado la jornada del sábado pasado, una de las más violentas que ha vivido Francia en décadas, el país teme un 24-O este sábado, pues hay convocadas nuevas protestas en todo el territorio nacional. El presidente francés, Emmanuel Macron, anunció que, para prevenir nuevos disturbios en todo el país, sólo se autorizarán las manifestaciones convocadas por los sindicatos y se prohibirán las propuestas por otras organizaciones o movimientos “que no tienen legitimidad”, en referencia por ejemplo a los chalecos amarillos.

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