Si hay un apellido histórico en la vida de Estudiantes y que está ligado de lleno a los lauros más gloriosos del club, ese es el de Eduardo Manera, integrante de la legendaria "tercera que mata" y campeón con el Pincha de la liga argentina; la Copa Libertadores en las ediciones de 1966, 1969 y 1970; y la intercontinental de 1968 contra el Manchester United.
Hoy que busca de avanzar en el certamen continental, el torneo que mejor le sienta, frente a la Universidad de Chile, Estudiantes tendrá entre los hinchas que viajaron para alentar a Ezequiel Manera, hijo del recordado defensor. En diálogo con EL DIA contó viajó en compañía de su hijo y de un amigo. Todos hinchas albirrojos "por herencia" al calor de las historias que atesoran a partir de la enorme trayectoria de Manera, primero como jugador, luego como ayudante técnico y después como parte de la dupla técnica que integró con Miguel Ángel Russo en la década de 1990.
Contento por otra experiencia más en la Copa, esta vez en Chile, comentó que "esto es vivir Estudiantes, obviamente intrínseco en la Copa Libertadores".
"Cualquier partido trascendental o no, es Estudiantes. Siempre viviéndolo desde lo familiar, con muchas ganas, con muchos entusiasmo y optimismo", celebró.
Ezequiel habló de lo que significa para él seguir la campaña Estudiantes en la Copa. "Nos criamos con las vivencias de mi viejo, que son diferentes a lo que uno ve hoy en la Copa Libertadores, donde es todo más sofisticado. Con el tiempo lo tomaban como algo anecdótico, era como 'batallas'. Pero me la transmitió de una forma que es imposible no contagiarse de esa forma en que vivieron la Copa", afirmó sobre aquellos relatos de su padre.
"No somos de La Plata. Pero con tanta vivencia, tantas historias, es imposible no hacerse de Estudiantes. Pero no de ganar, solamente. Se siente, lo sufrimos en carne propia y lo disfrutamos. Es más lo que se disfruta", subrayó sobre su pasión por el Pincha.
Por último, le dedicó sentidas palabras al "Principito" Sosa. "A José Sosa se lo ve en un rol protagónico desde varios lados, se lo ve muy contento y muy metido, con ganas. A su edad uno admira sus ganas y el no conformarse. Por eso jugó donde jugó y ganó todo lo que ganó", destacó.