Europa volvió a vivir ayer una jornada marcada por incendios forestales que avanzan sobre distintas regiones, obligan a evacuar poblaciones y ponen a prueba a los equipos de emergencia. España y Grecia registraron tres muertes, mientras Francia y Bélgica enfrentan grandes focos y recurren a refuerzos nacionales y europeos para contener las llamas.

En España, Aragón desplegó un operativo récord para combatir un incendio que comenzó el lunes pasado y que ya afectó unas 16.600 hectáreas. El fuego, impulsado por el viento, se acercó a los históricos monasterios de San Juan de la Peña y obligó a evacuar a más de 1.000 personas. Un militar de la Unidad Militar de Emergencias murió mientras participaba en las tareas de extinción. Según medios locales, el vehículo en el que viajaba habría volcado. Más de mil efectivos, apoyados por entre 35 y 40 aeronaves, trabajan en la zona. Francia aportó además un contingente de 100 bomberos para reforzar las tareas. El presidente regional, Jorge Azcón, calificó el operativo como el mayor despliegue de medios contra un incendio en la historia de Aragón. Durante la noche se logró consolidar buena parte del perímetro y avanzar en la contención del fuego.

En Andalucía, en tanto, un incendio que llevaba diez días activo fue declarado estabilizado después de 36 horas sin nuevos focos dentro del perímetro. Más de 400 vecinos evacuados podrán regresar a sus viviendas. Según Canal Sur, las llamas afectaron unas 38.000 hectáreas, una superficie que da cuenta de la magnitud del desastre.

Grecia también sufrió una jornada trágica. Dos personas fueron encontradas muertas cerca de la playa de Peristeria, en la isla de Salamina, donde dos incendios se declararon casi simultáneamente y provocaron la evacuación de cientos de personas. La isla, muy visitada por habitantes de Atenas durante el verano boreal, quedó bajo alerta por la rápida propagación de las llamas. En la isla de Esciros, otro foco permanecía prácticamente controlado.

SITUACIÓN EN BÉLGICA Y FRANCIA

Bélgica enfrenta uno de los peores incendios de su historia. Cerca de 3.000 hectáreas ardieron en el parque natural de Hautes Fagnes desde el viernes. Más de un centenar de bomberos trabajan en un terreno escarpado que dificulta incluso el acceso al lugar donde comenzó el fuego.

Dos localidades fueron evacuadas preventivamente y Bélgica activó el mecanismo europeo de asistencia mutua. Helicópteros belgas y neerlandeses se turnaron para cargar agua, mientras se esperaban refuerzos aéreos de otros países. Francia también combate varios focos. Unas 1.700 hectáreas fueron afectadas desde el jueves en un bosque de pinos de las Landas. La situación mejoró con la baja de las temperaturas: se esperaban 28ºC, frente a los 40 °C registrados al comenzar el incendio.

Unos 550 bomberos permanecen desplegados. En las Ardenas, otras 100 hectáreas ardieron desde el sábado, en un fenómeno considerado inédito en la historia reciente del departamento.

Mientras los equipos continúan trabajando, la combinación de calor, sequedad y viento mantiene elevado el riesgo. La respuesta conjunta de varios países vuelve a mostrar la dimensión que alcanzan estos incendios y la dificultad creciente para controlarlos cuando las condiciones favorecen su rápida expansión.