El pasado jueves, la Unión Europea agregó 14 empresas chinas a su última ronda de sanciones, acusándolas de apoyar la guerra de Rusia contra Ucrania, pero pocos de los nombres fueron reconocibles a cualquier persona fuera de círculos de comercio y cumplimiento estrechos.
Los oficiales fueron tomados atrasados menos de 24 horas más tarde, cuando Beijing –que había sido notificado del grupo de comerciantes y reenvíos de carga para ser enumerados por la UE hasta junio– despidió ferozmente. A diferencia del largo aviso...