Golpe, represalia, pausa... Y vuelta a empezar. El diabólico escenario en el que ha entrado la guerra de Irán parece no terminar. El fin del alto el fuego devolvió este mes el conflicto a su momento más caliente, con 13 días consecutivos de ataques estadounidenses sobre suelo iraní. El fin de semana se abrió un nuevo escenario que, aunque no se podía calificar de tregua ni de vuelta a la mesa de negociaciones, sí que al menos mostraba una congelación de las actividades militares. Pero un nuevo incidente ocurrido este martes muestra la fragilidad de la situación y el riesgo del regreso de la violencia indiscriminada.
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