El objetivo es torcer una historia que se repite desde hace décadas. En Corrientes, donde nacen más de 1,2 millones de terneros por año, la mayor parte de esos animales migra a otras provincias para completar la recría y el engorde. Después regresan convertidos en carne vacuna, sin que el valor agregado quede en origen. Con la intención de revertir ese esquema, el gobierno provincial decidió poner en marcha un proyecto inédito: sembrar 1000 hectáreas de maíz para producir forraje, fortalecer la alimentación del rodeo y comenzar a desarrollar un sistema que permita terminar más hacienda dentro del territorio correntino.
El Plan Maíz apunta a generar información productiva en una provincia históricamente ganadera, pero con escasa tradición agrícola, y abrir el camino para que productores privados incorporen el cultivo en sus planteos.
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“Es un proyecto inédito para la provincia. Es una idea del gobernador Juan Pablo Valdés, entusiasmado con la posibilidad de hacer agricultura en Corrientes, principalmente pensando en producir forraje para la ganadería”, explicó a LA NACION el ministro de Producción provincial, Walter Chávez.
Según el funcionario, el desafío responde a una necesidad estructural de la cadena ganadera. “Corrientes se caracteriza por ser una provincia ganadera y no agrícola. Nosotros criamos ganado a campo y después nuestros terneros, que rondan una producción de 1,2 millones de cabezas por año, se van a otras provincias para ser terminados y luego vuelven como carne vacuna”, señaló.
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Por eso, agregó, el objetivo es modificar esa lógica productiva. “La idea es poder terminar esos terneros en Corrientes y para eso hay que fomentar la agricultura, en este caso el maíz”, afirmó. El proyecto contempla sembrar unas 1000 hectáreas distribuidas en distintos puntos de la provincia, donde el gobierno financia íntegramente la experiencia. La empresa Vertisoles SRL, con sede en Concordia, Entre Ríos, será la encargada de ejecutar todas las tareas.
La firma prestará un servicio integral que abarca la preparación de los suelos, la siembra, el manejo del cultivo, la cosecha, la logística, la maquinaria y la asistencia técnica en campo. Para Corrientes el desafío no es menor. Sus suelos presentan limitaciones para la agricultura extensiva, por lo que la experiencia también busca generar información sobre el comportamiento del cultivo bajo esas condiciones. “Justamente, no somos una provincia agrícola porque los suelos son pobres y no tienen todos los nutrientes necesarios para desarrollar un cultivo como el maíz. Por eso esta empresa se va a encargar de preparar el suelo, hacer la siembra y cosechar”, explicó Chávez.
La meta es encontrar lotes aptos en diferentes regiones, priorizando superficies en altura ante los pronósticos que anticipan un evento intenso de El Niño durante la próxima campaña. “La idea es buscar campos altos, atentos al efecto de El Niño que estamos próximos a vivir, de acuerdo con los pronósticos. Queremos arrancar inmediatamente porque estamos muy sobre el límite para la campaña de maíz”, indicó.
Como incentivo para los propietarios, el esquema prevé que quienes aporten los campos conserven entre el 12% y el 15% de la producción, un porcentaje similar al de un contrato tradicional de arrendamiento rural. El resto del maíz quedará en manos del Estado provincial. “Con esa producción vamos a solventar parte de los gastos y también disponer de un recurso para distribuir entre pequeños productores. No necesariamente pensamos comercializarlo; hay distintas alternativas”, explicó.
La empresa contratada estima rindes de entre 6000 y 7000 kilos por hectárea, valores considerados muy elevados para la región. Sin embargo, el verdadero objetivo trasciende esta primera campaña. “Es una prueba experimental. Si funciona, después queremos fomentar que los privados hagan lo mismo o facilitar créditos para la compra de semillas y la producción”, señaló el ministro.
La apuesta también está estrechamente vinculada con otro objetivo del gobierno provincial: atraer inversiones para instalar frigoríficos. Según Chávez, una de las principales observaciones que realizan los potenciales inversores es la escasa disponibilidad de animales terminados. “Cada vez que hablamos con inversores interesados en instalar frigoríficos nos dicen lo mismo: ganado hay, pero no hay suficiente volumen de animales terminados con el peso que necesita una planta frigorífica para trabajar”, explicó.
El proyecto llega, además, en un momento en que otros sectores agropecuarios provinciales comienzan a analizar alternativas de diversificación. Durante la reciente Exposición Rural de Corrientes, en un momento complejo de su actividad, productores arroceros plantearon la posibilidad de incorporar maíz dentro de sus planteos productivos, una alternativa que el gobierno de Valdés busca incentivar para ampliar la base agrícola provincial.
Para Chávez, producir más maíz permitiría incrementar la disponibilidad de alimento y facilitar el engorde dentro de la provincia. Si la experiencia arroja resultados positivos, el plan podría escalar rápidamente. “Esta campaña serán 1000 hectáreas. Después veremos qué surge de esta primera experiencia y, si funciona, la idea es incrementar la superficie”, resumió.
Según explicó, el eje es que el ensayo sirva para demostrar el potencial del cultivo en la provincia y, a partir de esos resultados, incentivar a los productores privados a incorporarlo como una herramienta para fortalecer la ganadería y agregar valor en origen.